martes, 17 de septiembre de 2013

Xanas





Hay en algunas fuentes, pequeños seres, que por suerte, muchos creen mitológicos. La cueva de las hadas, entre lechos de musgo y cortinas de berro, helechos y plantas. Ha de respetarse estos lugares, casi sagrados, mágicos. Se les puede dejar piedras para hacer collares, cuarzo blanco o espejitos pequeños, cuando bebamos en sus aguas, no porque sean coquetas, es para reflejar la luna y tener luz en la noche. Cuidan los bosques, son el destino etéreo, las cosechas y saben los secretos de flores, árboles y plantas, a veces, hasta mueren con ellos. Danzan a la luz de la luna, y conversan con unos pocos elegidos de los Dioses. Cuan do era muy muy pequeña, alguien me enseñó a hablar y escuchar a las hadas. Me enseñaron a hacer sus coronas de flores, a pedir perdón y dar gracia por cada ser del que me alimentaba, a curar pasando las manos, a ser humilde ante el viento del norte, el de color amarillo, el más fuerte y mágico, el que representa la tierra. A saber leer en el agua los designios y que nada pasa sin motivo ni razón, que el destino, es modificable, y que mis acciones debían ser desinteresadas. A bailar, girar, girar, girar, dentro de mi círculo de piedras y ramas, de mi círculo de luz. Por ello, si bebéis de estas aguas, dejadles al menos flores, habladles quedo ,o con la mente, en el fondo, una sonrosada criatura, a veces, casi trasparente, sonreirá y os colmará de bendiciones. Me esperan, que la diosa, os sea propicia, y recordad, bien por bien, bien por mal...


--Mayo--

 

 



https://soundcloud.com/ayalga/el-alma-de-la-ayalga/s-xNEHz






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