Nunca dejé de naufragar, donde estuviera, porque nunca encontré un sitio donde me dijeran, quédate para siempre, este será tu hogar. Un hogar bajo las estrellas, pues el mundo es redondo por algo no? El destino, que no debe existir, siempre juega conmigo a las casualidades. Me siento náufrago tierra adentro, y desde donde la causalidad me lleve, mi corazón latirá mecido por las mismas olas que un triste barco al pairo. No es un adiós, no se dice adiós a quien se quiere.
Texto registrado por M.Y.M.R

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