Te quedas ausente con el cigarro encendido entre los dedos. Eres un hombre que piensas y sientes. Eres más de lo que aparentas y menos de lo que dices. Te duelen las palabras que dijiste y te dijeron. El vino, tinto, espeso, se cambia por una cerveza de convento, mientras, tiñes las horas de verde. Hay un solo rayo de luz que tapas con la mano libre para ver mejor. Escribes un cuento para una niña. Es un cuento para las noches en que esté sola y sople el viento.
Está perdida en un bosque sin luz, pero no sabe, que sin proponérselo la despide, y va dejando chispas tras sus pasos, que lejos de hacer fuego, crean estrellas brillantes. Ella camina sin volver la vista, y es tanto el miedo a veces, que no se da cuenta que la luz la persigue. Pero desde lejos, se ve una niebla, verde y blanca, como una esperanza lejana, y atrae miradas a lo alto. La luz atrae insectos y un corzo blanco, bello como un dios sin orgullo, puro, como el sueño de los no nacidos, y unos pasos se acercan, lentos curiosos, detrás de los suyos, como en una nube, flotando tras su claridad. Ya ha perdido casi el juicio, oye lo que no se escucha, el sudor es frío y la respiración jadeante. Entonces, para, vuelve lenta la cabeza, imaginando un monstruo horrendo dispuesto a caer sobre ella, pues pensamos por alguna razón, que los monstruos existen y comen niños asustados, será por lo bien que huele el miedo, huele a canela y romero, a tomillo y oliva, a aire limpio. Y tan solo puede abrir la boca de asombro, sin palabras, pues es fácil escribirlas, pero no pronunciarlas, y ve al dios blanco, bello, imponente y libre. Es solo un momento y la luz lo inunda todo, ni hay monstruos horrendos, ni malvados hombres, ni lobos negros, salvo el que ella misma lleva dentro, y toda la vida corre en la mirada del dios, y todas las hadas cercanas emiten un canto que la hace elevarse sobre los talones y con la rapidez y el instinto del corzo, salir del bosque inundada de felicidad.
Sigues ausente, y las hadas siguen cantando, y su canto te dice lo que no quieres escuchar, y las palabras que te niegas a decir en alto, pocas, breves, ciertas, son escritas, y tu niña, con el corazón encogido, sonríe con su sonrisa de luz, y contesta, lo sé...
--Mayo--
https://www.youtube.com/watch?v=VvrOnUpy7Io Walking after you - Foo Fighters [Subtitulada español]

No hay comentarios:
Publicar un comentario