Se quedarán vacías las iglesias y los patios.
Se olvidará el aroma de este momento,
y la luna, saldrá un poquito más al este en el transcurrir del tiempo.
Se olvidará la nogal enorme,
la claridad que entraba por las ventanas,
la dedalera será tan solo una planta más,
y la muerte seguirá escondida en el tejo.
Se irán las canciones y poemas,
y el triste rayo de sol que te despertaba,
acariciará otras sienes que no serán las tuyas,
porque no es propiedad la luz...
Todo lo que hoy vemos,
era diferente ayer.
El ritmo del aire ,
el cantar del agua...
Pasarán los días y los años.
Se quedarán vacíos los lugares de antaño.
Se olvidará el alma enamorada,
y la luna, en mi vagar eterno, me dirá tu nuevo nombre,
para que yo lo cante,
para que yo te meza,
porque yo con todo,
seguiré amándote.
--Mayo--
--Mayo--
Pablo Milanés, el breve espacio

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