viernes, 4 de octubre de 2013

UN PACTO PARA VIVIR LEON GIECO




No me quedan avernos en qué perderme, y tanto temo a la negrura que hoy habito que se desgarra el alma inerte, al vuelo. El alma que podría haber sido poema y canción para el banquete, el alma que me dice la deje partir, que está cansada de este cuerpo y de esta mente que por momentos se va yendo a un mundo que no existe, el mundo de las noches sin luna ni estrellas. Si tuviera materia, si pudiera apedrearla y decirla que se calle, que me importa a veces menos que nada, que no eligió el mundo al que pertenezco. Un mundo de silencios en el momento adecuado. Pero mi alma ni se va, ni me deja irme al lugar, que cruel, me muestra, si al menos yo no hubiera sabido que existía...

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