miércoles, 4 de junio de 2014





Recuerda el ruido de las carretas, de la bicicleta del afilador... Ha llegado el hojalatero, el quinquillero, el calderero, el hombre errante. Se ha quedado en mis tierras, porque en algún lugar está escrito que mi sangre lleve su sangre. Y sin saber de él, toda la vida lo busqué. Quise saber de un ancestro del que nada sabía, salvo que era vendedor, de las tierras en las que se pone el sol. Por qué se quedó aquí por ella? Por qué siempre busqué ese origen? Por el color de mis cabellos? Porque me parecía a todos y a nadie en la familia...luego aparecieron  más que eran como yo, y también estaban distantes del resto. Ellos me contaron "el secreto".
En mí, clavada "la palabra", la que se da y se cumple, pues ese es honor de hombres. En mí bailar y cantar descalza, correr por los prados, beber en las fuentes, el amor a los astros en la noche, a las hogueras, a viajar sin rumbo.
La desconfianza y el don de la palabra.
En mí, el silencio profundo, la mirada en la lejanía o en los baches del camino.
El arte de negociarlo todo, de crear, de hacer remedios, de entender las plantas, de ser diferente y especial...
 Pero no lo soy, es la herencia de mi raza. No soy gitana, no soy paya...Soy andadora de caminos.

Mala la rama que no se parece al tronco.



Esto también es parte de la cultura que no se suele contar pero existe. http://mariamerchera.wordpress.com/cultura-merchera/

 

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