La miro y no puedo evitar si esta vez es ella, la verdadera, si va a quedarse y atrapar mi obscuridad.
Si es ella la que hace trenzas en su cabello para atrapar la tristeza y que no mane por su cuerpo..
No sé si es ella la que se llevará mis noches sin dormir , la que me dará esperanza de un mañana un poco más lejano. Si es ella la que sin nombrarme me llama y yo la escucho a través del viento y de la niebla.
No puedo evitar apoyar mi barbilla en su frente y verla por dentro tan hermosa, tan limpia, mucho más que por fuera.
Si fuera ella y no se arriesga, si le entra miedo y se va, y me quedo solo en mitad de estaciones de tren vacías, que no van a ninguna parte, que no tienen reloj que marque la siguiente salida. Si fuera así y me quedara por siempre la duda, de si era ella mi única, mi fiel y leal compañera y no me arriesgo a tenerla sin poseerla.
Si ella es la libertad y el tránsito, la mirada y el silencio, la noche y la madrugada.
Qué haré si un día descubro que estaba equivocado y sí era ella?
Que la tengo y no la tengo, que está y yo no me quedo ,que canta y yo no bailo.
La miro y veo esa perplejidad que tienen las miradas que nacen con cada instante, como una niña mujer que parte en las mañanas para bailar en los círculos del aire. La que traza los senderos que seguiré con los ojos cerrados, la que prende luciérnagas de las hojas en mitad de la noche, para que yo no me pierda si se aleja. Estoy seguro, aunque me lo niega, que es ella.

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